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LIMA - PERÚ
Rocío Larrañaga
extraido de: http://www.peruazul.com/desdeorilla/rlarranaga.html

Nombre:
      María Rocío Larrañaga Leonhardt

Fecha de nacimiento:
      29 de Junio de 1963

Lugar de nacimiento:
      Lima

Auspiciadores:
      Boz, Dunkelvolk, Tim

Rocío Larrañaga
Logros en el Surf
Ser la primera mujer en participar en competencias nacionales, inclusive en Punta Rocas, desde 1977.
En 1984, quedar 4ta. en la competencia de remada "Tiburón Granda" de la Punta al club Waikiki (18 Km).
1984 - Primer puesto campeonato internacional Peru-Nueva Zelanda, en Lima.
Ser campeona Nacional en la categoria Damas 7 veces (de 1990 a 1995 y en el 2001).
Participar como miembro de la selección nacional en 4 mundiales: (1) California, U.S.A, 1984; (2) New Quey, Inglaterra , 1986; (3) Miyasaki, Japon, 1990; (4) Puerto Gallinas, Brazil 2000.
Campeona Latinoamericana 2000 y subcampeona Latinoamericana en 2001.
Descubridora de San Gallán, en 1982, y miembro de la primera expedición de surfers a la isla, en 1984.
Rocío Larrañaga
¿A qué edad empezaste a correr?
Empecé corriendo Piti tabla, como muchos de mi generación... y después pasé a la tabla a los 12 años. La tabla era algo muy familiar para mí ya que mi papá y mi mamá corrían olas en el Waikiki. Con ellos empecé desde bebita a pasear en tablón por Miraflores.

¿Puedes contarnos cómo fue tu primera ola y cómo te sentiste después?
Aunque parezca increíble, mi primera ola fue en Playa Hermosa, en Ancón. Una ola de apenas medio metro, en medio de una super crecida. Pero yo igual me sentí feliz; sentí una sensación riquísima que jamás había experimentado antes, y desde ese momento se despertó en mí un sentimiento que nunca más he querido dejar de sentir y lo vivo cada vez que estoy en el mar.

¿En qué momento te diste cuenta que querías correr olas toda tu vida?
A partir de esa primera ola enana... me sentí tan bien que supe que cueste lo que cueste quería correr olas siempre. Ahora, cuando dejo de correr por algún motivo, siento que algo me falta. Correr ha sido para mí, a lo largo de mi vida, la forma de mantenerme bien psicológica y físicamente. En muchos momentos difíciles he recurrido al mar para sentirme bien.
Realmente gozo cada ola porque nunca una ola es igual a otra. Al correr me enfrento y reto a la naturaleza de una forma armoniosa, compartiendo con ella el mar, la energia... algo que puedo sentir pero no muy fácil de describir. Lo que sí puedo decir es que después de cada sesión corriendo salgo como nueva, con un nuevo espíritu, lleno de vida y energía, como si el mar limpiara mi cuerpo y mi alma... cargándome de energía positiva.
Rocío Larrañaga
¿Cuál ha sido tu mejor sesión en el mar, hasta ahora?
Si bien las mejores olas que he corrido en mi vida han sido en Costa Rica, porque eran unos tubos perfectos y rápidos... la emoción más grande la sentí al correr San Gallán por primera vez. Descubrí San Gallán en 1982, cuando sobrevolaba la península de Paracas, y luego fui en la primera expedición surf a correr sus olas vírgenes. Las olas venían como dando la vuelta a la punta, eran unos picos tubulares, olas rápidas, con una buena pared para cruzar, luego se le formaba una segunda sección en la orilla. Más que una ola perfecta, lo mejor fue la sensación de estar corriendo una playa por primera vez, correr olas que nadie había corrido antes, me daba un poco de miedo y a la vez emoción. Fue lo máximo y nunca me olvido de ese día.

¿Crees que con el paso de los años disfrutas las sesiones más o menos?
Yo siento que con el paso del tiempo disfruto más de las sesiones de surf. Voy perfeccionando mi estilo, aprendiendo nuevas maniobras; eso me motiva y me gusta mucho. Creo que no hay límite para seguir aprendiendo, estar en mejor estado físico, esforzarte. Ahora me siento como en una segunda etapa en la que me preocupo más por entrenar, por leer sobre el deporte del surf... por enseñar en mi escuela de tabla. Me preparo para los campeonatos más que cuando era chiquilla, me preocupo por mi nutrición, en aprender nuevas maniobras. Además he descubierto un nuevo placer al ver a mis alumnos pararse por primera vez, llevarlos al mar, enseñarles todo lo que sé, ver cómo disfrutan y compartir con ellos el mar.

¿Qué es lo más parecido a correr olas?
Nada... correr olas es único.
Rocío Larrañaga
¿Cuál ha sido tu momento de mayor temor en el mar?
Una vez, en Caballeros, un día de crecida en el fondo, al lado derecho, me corté la pierna con la quilla. Yo había afilado mis quillas, porque vi que Magoo había afilado las suyas para una competencia, pero parece que las afilé mucho... vino una ola grande y hueca... se paró mucho y yo me caí al foooooooooondo y me golpeé la cabeza. Al subir a mi tabla me agarré la cabeza, pero ahí no tenía nada, y al echarme en la tabla y remar me ardía la pierna, entonces me senté y toqué mi pierna sin mirar, para no asustarme, y sentí que mis dedos entraban en un corte... salí sin mirar... me había cortado 30 cm. de la pierna, tuve 63 puntos, 3 operaciones y hasta ahora tengo mi herida de guerra...

¿Cómo le explicarías a alguien que jamás ha visto el mar lo que es correr olas?
Es difícil describir que sería correr olas a alguien que nunca ha visto el mar. El mar es naturaleza pura, es impredecible, y esto es lo más atractivo para los surfers. Llegamos a una playa estudiamos las olas, las condiciones del mar. De ahí entramos como a jugar con sus olas, a cazar la mejor y el placer es que al correrla sentimos mucha adrenalina y emoción. Correr es una mezcla entre fluir y maniobrar siguiendo la forma y la fuerza de la ola. La ola es infinita, cruzamos su pared, maniobramos, desplazamos toda nuestra destreza... y de ahí remamos nuevamente a esperar la siguiente... Pero en resumen es un placer indescriptible que hay que experimentarlo!!!.
¿Cuál es la mejor lección que te ha dado el mar?
Que el mar va a ser siempre parte de mi vida. Que es maravilloso, pero tambien es salvaje, impredecible, inesperado... hay que estudiarlo antes de entrar, entrar con el equipo adecuado y sentirse bien, en buenas condiciones físicas... con el mar no se juega, se le reta, se toman riesgos pero siempre midiendo nuestras condiciones y las del mar.
Que el mar es naturaleza pura, ahí, frente a mí. La tabla es una forma de visitarlo todos los días; cuando estoy en el mar siento un placer que me envuelve. Respiro profundamente y siento como si el plancton entrara en mí, me oxigenara las venas, me llenara de energía; acaricio su gran vastedad y me siento parte de él... perfectamente podría ser un delfín.